sábado, 4 de septiembre de 2010

LA EXPLOSIÓN DE LA VIDA

A los padres que reciben inmediatamente después del
parto la noticia de que su hijito o hijita es down,
el día del niño inmediatamente siguiente, les resulta
muy difícil. Por eso escribí el siguiente texto, más
para ellos que para los bebés.

RICARDO LUIS CRUCEIRA


LA EXPLOSIÓN DE LA VIDA

Ha nacido un niño.
¡La Creación toda estalla en gozo!.
Él es igual a todos sus congéneres.
Está completo en sí mismo. Nada le falta ¡Es todo él!
Solo lo separa de los otros bebés, un rótulo.
¡Bendito! ¡Ha nacido un niño! La vida está de fiesta.
En su interior, torrentes de agua viva borbotean en ebullición.
Su espíritu está allí, completo, íntimo, potencialmente manifiesto.
Su cuerpo, hecho con polvo de estrellas.
Su halo brillando con luz de millones de soles.
¡Aleluya, ha nacido un niño!
Posee todas sus capacidades en estado de latencia.
Se despertarán a su tiempo, mediante la iluminación de su
inteligencia. No la cognitiva, sino la emocional.
Se reconoce a sí mismo y a su entorno desde los sentimientos.
Ama, cree, se emociona, ríe a carcajadas, respira, se alimenta,
crece. ¡Vive!
¡Dios! ¡Ha nacido un niño!
Todo para él es paz, gozo, felicidad, amor.
La Creación le pertenece, y está dispuesto a disfrutarla.
No es diferente.
No tiene pecados que expiar, ni karma que pagar.
No tiene minusvalías de las que con toda liviandad se confunden
con "menor valor".
Su autoestima está intacta, porque él sabe bien cuánto vale,
sin importarle cuanto lo valoren los demás.
Sabe quién es, mientras los otros tratan de descifrar "qué es".
No se debate entre ansiedades, ni obsesiones.
Él está allí. Ocupa su espacio y su tiempo y ES quien DEBE SER
ni más ni menos.
Su humanidad no se ve disminuida ni un ápice.
Con sus ojos descubre formas y se asombra.
Con sus oídos oye las melodías de la naturaleza y se embeleza
en ellas.
Con las manitos palpa y acaricia.
Con su naricita huele el perfume de todas las flores y el aroma
más bonito, el de su mamá.
Él es bello, tierno, bueno, dulce, amoroso.
Nosotros, todos nosotros, debemos replantearnos nuestras
prioridades para poder verlo.
¡Gloria al Dios eterno de las alturas!
¡Nos ha nacido un niño!
Lo de Down, es sólo una añadidura.

RICARDO LUIS CRUCEIRA

(Nota seleccionada y aportada por la Sra. Adela Belmonte)

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