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lunes, 18 de agosto de 2008

Apio verde tu yu

Apio verde tu yu

La familia Derroditis era una familia normal, de esas tantas que habitan el conurbano bonaerense. Bueno, para mejor decir, casi normal.
Estaba integrada por un matrimonio, constituido por Petunia y Zenón, y un hijo, Edgar Augusto.
La vida de los Derroditis transcurría sin sobresaltos. Zenón trabajaba como capataz en una fábrica, Petunia salía a barrer la vereda, y pasaba revista a las últimas informaciones sobre las vidas de todos los vecinos del barrio, y hasta de la ciudad. Edgar Augusto, ya en plena adolescencia, buscaba definir su vocación. Ingresó primeramente al Colegio Industrial, quería ser técnico en electrónica. Luego de dejar a oscuras el vecindario, y de estar a punto de hacer volar el colegio con sus experimentos, reconoció que la electrónica no era su fuerte.
Una mañana, Edgar Augusto sorprendió a sus padres con una nueva buena:
-¡Ya está! ¡Ya está! ¡Encontré mi verdadera vocación! Papá, Mamá, voy a ingresar en la Armada.
Petunia y Zenón se miraron asombrados. Petunia echó a volar su frondosa imaginación, y de inmediato expresó:
-¡Edgar Augusto, hijo mío! ¡Qué emocionada y orgullosa me pone tu decisión! Ya me parece verte, ya veo los titulares de los diarios... “Hoy llega a la Argentina, luego de un largo periplo, el buque insignia de la Armada al mando del noble y valeroso Almirante Edgar Augusto Derroditis”.
-Si vieja, y como todo buen marino, tendrá una mujer en cada puerto –Agregó entusiasmado Zenón.
Una noche, Cupido puso en el camino del joven a Cintia, la mujer que siempre había soñado. Orgulloso la llevó a su casa, para presentársela a sus padres.
La tarde de la presentación, Petunia y Zenón estaban tomando mate, y escuchando unos tangos. Ni sospechaban que aquel día iba a ser imborrable. Cuando de pronto se abrió la puerta e hizo su ingreso Edgar Augusto con su adorada Cintia, el matrimonio Derroditis quedó visiblemente impactado. Zenón casi se traga la bombilla, y Petunia debió ser auxiliada con premura, dado que se atragantó con una tortita negra.
Edgar Augusto era por sobre todas las cosas, un hombre práctico. No le seducía tener una mujer en cada puerto, y por ello optó por una cuyo “peso y volumen”, diera un “peso específico” igual al de tener un seleccionado de chicas en varios puertos del mundo.
A Petunia, le caía más que “pesada” la novia del nene, y más que pesado se puso el ambiente en el hogar de los Derroditis. Cada conversación que se orientaba hacia el tema del noviazgo de Edgar, terminaba en acciones bélicas.
¡Perdón!... ¡No estoy exagerando! Cualquiera que pasaba a saludar, podía ver, una silla en vuelo rasante entre la cocina y el baño; una radio con sermón del Pastor Jiménez incluido, volando en dirección a una casa vecina, zapatos, libros, ollas, y hasta la bolsa de ruleros de Petunia, convertidos en certeros misiles tierra-aire.
Un día, Edgar Augusto decidió poner coto a tan incómoda situación. Tomaba unos mates y comentaba:
-¡La cosa acá en casa va de mal en peor! Leonardo me tenés que ayudar; quiero sacarme este problema de encima...
Petunia venía de la terraza bajando las escaleras. Al percibir que su hijo conversaba con un amigo, no pudo con su genio, y se puso a escuchar...
-Imaginate Leo, de esa forma la "reviento", y ya nunca más va a poder decirme nada.
-Verdaderamente, tu vieja no se imaginaría jamás semejante sorpresa –afirmaba Leonardo.
-¿Quienes nos pueden ayudar para este trabajito? –preguntó de pronto Edgar.
-Juanito, mi amigo que trabaja con papel reciclado. Puede inmortalizar a tu vieja en una tarjeta de papel hecho a mano. ¡Ahhh!, también el doctor Fugazzetta. Te consta que el gordo con el cuchillo es todo un cirujano.
Petunia a estas alturas, estaba más blanca que el papel que manufacturaba el amigo de Leonardo. No podía creer lo que estaba escuchando, y de inmediato puso al tanto de los acontecimientos a su esposo:
-¡Los oí, los oí Zenón! ¡Quieren liquidarme! Yo sé lo que te digo, tu hijo y sus amigos son una manga de facinerosos.
-Debe haber una confusión Petunia. Tranquilizate –decía Zenón, mientras le daba un mate.
-¡Tranquilizarme! ¡Cómo puedo estar tranquila, si quieren convertirme en una tarjeta de papel reciclado!
Dos días después, cerca de las siete de la tarde, Petunia regresaba del supermercado. Al acercarse a la puerta escuchó que su hijo conversaba con alguien...
-¡Fantástico Juanito! Explicame, ¿cómo hacés este trabajo?
-¡Juanito! ¡Dios me libre y me guarde, es el del papel hecho a mano! –decía Petunia aterrada.
-Primero, la rompo en pedacitos...
-¿Cómo la rompés? –interrumpió intrigado Edgar Augusto.
-Con las manos. No me gusta usar tijeras; prefiero la fuerza y precisión de mis manos.
Un frío helado recorrió a Petunia. Estaba paralizada, quería salir corriendo, pero no atinaba a nada. Entretanto, Juanito proseguía:
-Lleno la bañera hasta la mitad, y sumerjo en el agua el picadillo. Le echo un preparado elaborado con unos químicos, y lo dejo veinticuatro horas hasta que se convierta en una pasta...
-Pero... Permítame una preguntita, ¿y la cara de mi señora? ¿No va a aparecer en la tarjeta?
Petunia al oír esa voz quedó anonadada...
-¡Viejo traidor! ¡Estoy rodeada!
-No se preocupe don Zenón, soy todo un artista. El sábado usted tendrá en sus manos, una tarjeta de salutación con el rostro de la patrona sonriente en el frente –explicaba Juanito.
Esa misma noche, Edgar Augusto informó a sus padres que el sábado, haría en casa un asado con sus amigos. Petunia dejando volar su frondosa imaginación, y alterada por los acontecimientos, se veía asada vuelta y vuelta en la parrilla. Zenón la convidó con un mate. Ella lo aceptó, pero mirando el paquete de yerba que estaba sobre la mesa, no pudo evitar imaginar que tenía por etiqueta, una calavera cruzada por dos huesos. Padre e hijo se miraban estupefactos, mientras Petunia tirando el mate, salía huyendo despavorida.
Y llegó nomás el sábado en cuestión. Desde hora temprana empezaron a arribar los amigos de Edgar Augusto, Trayendo cada uno misteriosas cajas que subían a la terraza. Petunia, atrincherada en la habitación, oía risas y que se empezaban a afilar los cuchillos. Con total determinación abandonó su encierro, y se acercó a la escalera para escuchar que tramaban...
-Con una incisión precisa a esta altura, solucionado el problema...
-¿Estás seguro Fugazzetta? –preguntó Edgar Augusto.
-¡No te voy a permitir que dudes de mi palabra! ¡Vos sabrás mucho de corbetas misilísticas, pero no me vas a enseñar a mí como cortar una media res! ¡Traé ahora mismo esa vaquillona! –respondió enérgicamente Fugazzetta.
-¡Vaquillona! ¡Grosero sinvergüenza! ¡Tratarme de vaquillona, se nota que no te mirás al espejo hace rato! –dijo indignada Petunia, y encarando hacia la terraza agregó:
¡Esto se terminó! ¡Ahora van a saber quien es Petunia Derroditis!
Cuando iba a subir, vio a su hijo que sonriente bajaba. Al mirar hacia un costado, advirtió que saliendo de la cocina, se acercaba hacia ella Zenón, con una pala en una mano y una bolsa de consorcio en la otra.
Padre e hijo se miraban desconcertados, mientras Petunia picaba en punta hacia la calle gritando a viva voz:
-¡Socorrooo! ¡Auxiliooo! ¡Quieren asesinarme! ¡Estoy rodeada por una banda de salvajes descuartizadores! ¡Socorrooo!
Al instante la tranquilidad del barrio se vio totalmente alterada. Periodistas por doquier; móviles policiales; carros de asalto; el grupo “Halcón” y el “GEOF” tomaban posición en los techos vecinos; un juez federal y hasta un fiscal, estaban al frente de aquel gigantesco operativo.
Hoy es sábado, ya llevamos una semana encerrados en la cárcel de Devoto. Mientras yo estoy escribiendo; Fugazzetta y Juanito miran a través de los barrotes, el partido de fútbol de General Lamadrid; Zenón ceba mate y lee los diarios, y Edgar Augusto repite una y otra vez:
-¡Yo sólo quería festejarle el cumpleaños!... ¡Yo sólo quería festejarle el cumpleaños!... ¡Quien me habrá mandado organizarle una fiesta sorpresa!...
-Dejá de hacerte drama Edgar –le dije, la fiesta sorpresa de cumpleaños para tu madre ya es historia. Ahora debemos pensar cómo vamos a librarnos de los cargos de asociación ilícita, privación ilegítima de la libertad, amenazas reiteradas, maltrato y tormentos psicológicos.
Zenón al oírme decir esto, dejó de leer, terminó el mate, y mirándo entre incrédulo y asombrado, me dijo:
-Permitime una preguntita estimado Leonardo. Esos fulanos de los que estás hablando... ¿Son políticos del oficialismo, o de la oposición?

Leo Lígori

domingo, 17 de agosto de 2008

Sin decir nada

Sin decir nada

Volvió una noche, sin previo aviso,
como si nada;
traía en los ojos Su avidez clásica,
y algunos sueños de antigua data.
La miré absorto,
la vi radiante,
no dije nada.

Me habló de todo, preguntó todo,
como si nada;
mientras un ángel Violín en mano,
recreaba ambientes de vieja data.
La vi en mis brazos,
me vi en su cuerpo,
solté una lágrima.

Nostalgias que golpean
en el desandar de un día;
amor que has hecho mella
hasta en mi más íntima fibra.

Momentos que el destino
los disfraza de recuerdos;
vivencias que es en vano,
no prescriben con el tiempo.

Café y masitas, candor y afectos
de antigua data;
pautaba todo, trazaba planes,
metas afines como si nada.
Por un instante,
me vi en su vida,
la vi en mi alma.

Con un suspiro callé sus labios
ya de mañana;
mientras el ángel seguía ensayando
sus melodías de vieja data.
Y sollozando me fui en silencio,
diciendo mucho,
sin decir nada.

ARTURO ARIAS TERCEIRO
Noviembre 12 de 2000

lunes, 4 de agosto de 2008

Funeral santiagueño

Cortejo fúnebre en pueblito santiagueño
-Donde tienen la costumbre de pasear el finado por el barrio antes de llevarlo al cementerio-

Va el coche fúnebre y detrás la procesión. pegado a la parte posterior del citado coche un niñito de 5 años con una mano sobre el cajón llora desconsoladamente y dice: -- Llevame con vos, papito. Llevame con vos.
La escena es desgarradora. Se le acerca un vecino, le apoya una mano sobre el hombro y le dice:
- Deje de llorar m'hijo; el papito se ha ido al cielo.
El niño responde aún llorando:
- No, el papi maneja el coche, y no me quiere llevar...

Flor de vela!!!

El Padre Rodríguez y la señora González....

La Señora González estaba caminando por la calle cuando se cruzó con el padre Rodríguez.
El padre le dijo:
-¡Muy buenos días! ¿No es usted la Señora González a quien casé hace dos años?
Ella contestó
-Efectivamente padre soy yo.
-Y no han tenido niños aún?
-No padre, aún no.
El padre dijo:
-Bueno, yo estoy yendo para Roma la semana entrante así que prenderé una vela para usted y su esposo...
-Oh padre, muchas gracias! -y ambos siguieron su camino.
Muchos años más tarde se encontraron nuevamente. El sacerdote preguntó:
-Bueno Señora González ¿cómo se encuentra usted ahora?
-Muy bien padre.
-Por favor dígame, ¿han tenido niños ya?
-Oh sí padre, 3 pares de mellizos y 4 criaturas más. En total 10......
-¡Bendito sea el Señor! ¡Qué maravilla! ¿Y adonde está su amante esposo?
Ella contestó:
-Camino a Roma...... a ver si puede apagar la vela que usted prendió.

La leyenda del Fiat 600...

LA LEYENDA DEL FIAT 600

Cierta madrugada, venía por la panamericana desde Zárate hacia Buenos Aires y, como era de esperarse, mi pobre FIAT 600 se rompió.
Entonces me tiré a la banquina esperando que alguien pase y a los 10 minutos apareció un Mercedes Benz Compressor a 170 km/h pasando frente a mí.
En eso veo que el tipo del Mercedes da marcha atrás y vuelve hasta el FIAT. Ahí mismo se ofrece a remolcar mi pobre porquería, y acepté enseguida, pero le pedí por favor que no corra mucho, si no mi Fiat y yo, ibamos a ir a parar al diablo, obvio.
Y combinamos que le iba a hacer luces cada vez que el Mercedes estuviera yendo muy rápido. Entonces, el Mercedes comenzó a remolcarme, y siempre que se zarpaba con la velocidad, le hacía luz, lo pongo en singular, porque para variar, uno de ellos estaba en corto y no funcionaba.
En eso, aparece un Porsche Carrera GT, que intimida al Mercedes. Éste no deja que lo burlen y va: 120, 130, 150, 190, 210, 240, 260 km/h.
Yo ya estaba desesperado, haciendo luces como loco, y los dos a la par.....como locos!!!...
Por ahí, pasamos por un puesto de Policía Caminera, pero, ni vi el radar, que registró impresionantes 270 km/h.
Entonces el policía avisa por radio al próximo puesto:
-Atención!!!! Atención!!!! Un Mercedes Gris Plata y un Porsche Negro disputando una picada a mas de 270 km/h en la autopista, y... muchachos... juro por mi vieja, por mis hijos y por mi laburo:
“Viene un FIAT 600 atrás de ellos haciéndoles luces para que lo dejen pasar”!!!.............................m

El juez

El juez

Cuando fui citado a comparecer, como decía la cédula de notificación en calidad de testigo, entré por vez primera en el Palacio de Justicia. Cuantas puertas, cuantos corredores. Pregunté dónde estaba el juzgado que me había enviado la citación, me dijeron... a los fondos, siempre a los fondos.
Los pasillos eran fríos y oscuros. Hombres con portafolios bajo el brazo corrían de un lugar para otro, y hablaban un lenguaje cifrado en el que a cada rato aparecían palabras como, “in situ”; “a quo”; “UT retro”. Todas las puertas eran iguales, y junto a cada puerta había chapas de bronce cuyas inscripciones gastadas por el tiempo ya no podían leerse.
Intenté detener a los hombres de los portafolios y pedirles que me orientaran, pero ellos me miraban coléricos, me contestaban “in situ”, “a quo”, “UT retro”. Fatigado de vagabundear por aquel laberinto, abrí una puerta y entré. Me atendió un joven con chaqueta de lustrina muy orgulloso; soy el testigo le dije, me contestó tendrá que esperar su turno.
Esperé prudentemente, cinco o seis días. Después me aburrí, y tanto como para distraerme comencé a ayudar al joven de chaqueta de lustrina. Al poco tiempo ya sabía distinguir los expedientes que en un principio me habían parecido idénticos unos a otros.
Los hombres de los portafolios me conocían, me saludaban cortésmente, algunos me dejaban sobrecitos con dinero, fui progresando. Al cabo de un año pasé a desempeñarme en la trastienda de aquella habitación. Allí me senté frente a un escritorio, y empecé a garabatear sentencias.
Un día el juez me llamó. Joven me dijo, estoy tan satisfecho con usted, que he decidido nombrarlo mi secretario. Balbuceé palabras de agradecimiento pero se me antojó que no me escuchaba. Era un hombre gordísimo, miope, y tan pálido que la cara sólo se le veía en la oscuridad. Tomó la costumbre de hacerme confidencias; qué será de mi bella esposa, suspiraba, vivirá aún? Y mis hijos? El mayor andará ya por los veinte años.
Algún tiempo después, este hombre melancólico murió creo, o simplemente desapareció, y yo lo reemplacé. Desde entonces soy el juez.
He adquirido prestigio y cultura, todo el mundo me llama “U SIA”. El joven de saco de lustrina cada vez que entra en mi despacho me hace una reverencia. Presumo que no es el mismo que me atendió el primer día, pero se le parece extraordinariamente.
He engordado... La vida sedentaria; veo poco, la luz artificial día y noche fatiga la vista, pero uno disfruta de otras ventajas. Que haga frío o calor se usa siempre la misma ropa, así se ahorra. Además los sobres que me hacen llegar los hombres de los portafolios son más abultados que antes. Un ordenanza me trae la comida, la misma que le traía a mi antecesor, carne, verduras y una manzana. Duermo sobre un sofá. El cuarto de baño es un poco estrecho. A veces añoro mi casa, mi familia. En ciertas oportunidades, por ejemplo en Navidad, no resulta agradable permanecer dentro del palacio pero, que he de hacerle, soy el juez.
Ayer mi secretario, un joven muy meritorio, me hizo firmar una sentencia; las sentencias las redacta él, donde condeno a un testigo falso. La condena “in apsentia”, incluye una multa e inhabilitación para servir de testigo de cargo o de descargo. El nombre me parece vagamente conocido... No será el mío?
No! No puede ser! Ahora yo soy el juez, y yo firmo las sentencias.

Marco Denevi

domingo, 3 de agosto de 2008

El sueño de María Sombra

El sueño de María Sombra:

En un pueblito muy lejano vivía María Sombra con sus padres y hermanos, con quienes se divertía en el amplio jardín con flores por doquier y mariposas multicolores, de una casa pequeña a orillas de un arroyo cristalino.
Así pasaban los días, a pura diversión. A María Sombra le encantaba de noche sentarse en el pasto y contemplar la blanca luna o tratar de descubrir el misterio de las estrellas.
Un día decidió ir sin sus hermanos al arroyo; allí sentada a la sombra de un frondoso sauce, dejaba que la brisa jugueteara con su cabello.
De pronto, de la nada apareció una gitana, y sorprendida ante tan inesperada compañía, la niña se levantó. La gitana le sonrió y le dijo:
- No temas criatura, sólo quiero hablarte un momento, luego te marchas.
María Sombra accedió al pedido de la mujer, se sentó, y escuchó atentamente a la gitana. Aunque incrédula la curiosidad pudo más, pensó entonces:
- ¿Por que no?
- Oye niña te esperan días duros; se acabaron el baile a la orilla del arroyo y
la siesta interminable bajo la sombra del sauce, y tus charlas extrañas con los árboles. Pero también te espera el amor, que vendrá de las aguas -y nuevamente la mujer le repite: Niña, te esperan horas difíciles... Ahh... pero el amor será tu recompensa”.
La mujer la miró dulcemente y se alejó.
María Sombra quedó pensativa, creyó haber soñado toda aquella situación.
Pasaron los días, y María Sombra no pudo olvidar los presagios de aquella gitana.
Sus hermanos se marcharon hacia tierras lejanas, y de Ella que era tan alegre, la melancolía se apoderó.
Al quedarse tan solita sin sus hermanos, y con su madre muy anciana y enferma, ya nada era igual. Solo contaba con la compañía de su fiel perrita luna, que de vez en cuando le arrancaba una sonrisa con sus monerías; o cuando soñaba despierta recordando los presagios de aquella gitana, e imaginaba como sería aquel amor que vendría desde las aguas.
Un tiempo después llegó un gran buque a un pueblo cercano, en donde María Sombra se encontraba de visita en casa de unos parientes.
Una tarde, dando un paseo con sus primas, sin querer se tropieza con un apuesto joven, vestido con un elegante traje. Era un marino del buque recién llegado.
Frente a frente, se miraron profundamente a los ojos, y enseguida supieron que eran el uno para el otro. La alegría iluminó nuevamente el rostro de María Sombra; comprendió en ese instante, que el destino nos pone a cada paso a prueba, para templar nuestro carácter y dosificar nuestras fuerzas en pos de sortear obstáculos. Pero que a la vuelta de los días está la recompensa espiritual que nos hace aseverar, que la vida es la historia más hermosa que alguien jamás haya imaginado.


TEFI BRU
Premiado en el concurso literario del Rotary Club de Once
Año 2007

No hay que tenerle miedo a la tecnología

Entrevista a Roxana Morduchowicz
"No hay que tenerle miedo a la tecnología"

Especialista en comunicación y culturas juveniles, Roxana Morduchowicz traza un perfil de la "generación multimedia" y analiza el modo en que la revolución
tecnológica define la vida social de las nuevas generaciones. También les resta importancia a muchos de los temores más frecuentes de los padres y dice
que "hay que acompañar a los chicos en sus consumos tecnológicos"

Lejos de una mirada apocalíptica sobre los medios, Roxana Morduchowicz, doctora en Comunicación y directora del Programa Escuelas y Medios del Ministerio
de Educación de la Nación, desmiente algunas de las creencias más extendidas sobre el consumo cultural de los adolescentes: dice que Internet no aísla a los chicos sino que los ayuda a socializarse, afirma que la televisión puede alentar el interés por los libros y señala que todavía los jóvenes prefieren salir con amigos antes que encerrarse en su cuarto frente a la pantalla.

"No les tengamos miedo a los medios, a la tecnología; acompañemos a los chicos en sus consumos", es el mensaje de esta investigadora, autora del libro La
generación multimedia, que reúne los resultados finales de una investigación realizada en 2006 sobre los gustos y preferencias culturales de los chicos de entre 11 y 17 años, y que ahora, a partir del estudio definitivo de la investigación, profundiza sobre los significados, los consumos y las prácticas culturales de los jóvenes.

Morduchowicz, autora también de El capital intelectual de los jóvenes, describe un nuevo perfil de adolescente, cuya característica principal es el consumo simultáneo de diversos medios: hoy los chicos pueden navegar por Internet, mirar TV, escuchar música y hacer la tarea al mismo tiempo. Una generación que razona y aprende de manera diferente de como lo hacen los adultos, lo que abre un nuevo desafío para padres y educadores.

-El mundo tecnológico en el que los adolescentes están inmersos, ¿hace que haya algo realmente nuevo en la juventud actual? ¿Sienten distinto, piensan distinto, o es sólo una cuestión de soportes y formatos?

- Suele decirse que los jóvenes de hoy no son como los de antes. Y esta frase tiene mucho de verdad. Los chicos que tienen menos de 18 años son la primera generación que ha conocido desde su infancia un universo mediático muy diversificado. La distinción entre medios nuevos y medios tradicionales no tiene, para los chicos de hoy, ningún sentido. Son los adultos los que sentimos las rupturas tecnológicas. Los chicos y jóvenes se mueven cómodos en este mundo de dinamismo, de fragmentación, de inmediatez; un mundo mosaico en el que todo es simultáneo. Por eso, efectivamente, los adolescentes perciben, piensan y sienten de manera distinta. Para ellos, el zapping dejó de ser una actitud frente al televisor, para pasar a ser una actitud ante la vida. Los chicos de hoy viven esta fragmentación, provisionalidad, búsqueda de inmediatez y sensación de impaciencia.

- ¿Qué se sabe hoy sobre el modo en que ha influido la horizontalidad que promueve la Red en la relación de los chicos con los adultos o con la autoridad en general?

- Las dinámicas familiares también se vieron afectadas. Aunque la computadora está lejos de generar las discusiones entre padres e hijos que genera la TV, ya que goza de una percepción altamente positiva. La mayoría de los padres considera que Internet ayuda con la tarea de la escuela, algo que nunca dirían de la televisión. Sin embargo, en la percepción de los chicos, sólo un 15 por ciento considera que los padres saben más de computación que ellos. Esto afecta también las dinámicas familiares, porque la transferencia de conocimientos se invierte de hijos a padres. Para los adolescentes es natural que su principal interlocutor en temas tecnológicos sean sus amigos o sus hermanos.

- Expuestos como están a una mayor circulación de la información, diversidad de fuentes y de culturas, ¿se percibe en los chicos una capacidad crítica más firme frente a lo que dicen los medios?

-No necesariamente. Veamos dos ejemplos. Una importante cantidad de chicos enciende la televisión para ver qué hay, sin saber lo que va a ver. Esto podría explicarse por un lado, por la falta de otras actividades recreativas que tienen a su disposición y la necesidad de optar por la TV más allá de los programas que se emitan. Pero también puede pensarse en una falta de reflexión para poder seleccionar lo que van a ver. El otro ejemplo es con Internet. La mayoría de los chicos dice que "Internet tiene todo lo que se necesita", pero muy pocos discriminan el origen o la fuente de información. Es decir, no son conscientes de algunos riesgos que puede presentar la Red. Hay que decir que el nivel de reflexión que tienen los jóvenes respecto de los medios y las tecnologías es bajo. Por eso, es tan importante que los adultos de la casa acompañen a los chicos en sus consumos culturales y que la escuela, los docentes, enseñen a leer los medios, en el sentido más amplio del término lectura. Vivir en una sociedad multicultural significa también convivir con el lenguaje oral, escrito, audiovisual e hipertextual. Es importante que la escuela prepare a los alumnos para la lectura y utilización de todos estos lenguajes.

- El libro le quita asidero a esa suerte de preocupación generalizada de los adultos: que la TV conspira contra la lectura y que Internet aísla a los chicos.

-Partiendo de la base del consumo simultáneo de los medios, lo que queda claro es que los medios no se sustituyen ni son excluyentes. Se complementan y se suman. El adolescente argentino pasa seis horas por día con los medios (sumando el tiempo de la TV, la radio, Internet, etc.). Pero al mismo tiempo, la encuesta arroja claramente que un chico que ve entre cuatro y seis horas de TV por día (el máximo consumo) no lee menos que aquel que ve dos a tres horas de TV diarias. Es decir, el chico no lee menos por estar más horas frente al televisor. En muchos casos la TV estimula: cuando se les preguntó cuáles eran los libros que más habían disfrutado mencionaron Harry Potter, Narnia y El señor de los anillos. Hay una coincidencia entre las películas que prefieren y los libros que les gusta leer. También vimos que los chicos eligieron leer esos libros por la publicidad que vieron en la televisión o por entrevistas a los autores que emitió la televisión. Es decir, utilizado bien el medio televisivo, se puede promover la lectura.

-¿Y en cuanto al aislamiento?

-Los medios generan nuevas formas de sociabilidad juvenil y no anulan su vida social. El 90% de los jóvenes usa regularmente Internet y el mayor uso es el chat. El uso que hace el chico con la computadora es el más solitario (lo hace solo), sin embargo, la función que más elige es social y comunicativa.
Además, cuando les preguntamos a los chicos cuál es su actividad favorita, la primera opción que elegían era siempre salir con amigos. Es decir, aunque pasan más tiempo con los medios, los chicos eligen estar con amigos fuera de la casa.
¿Por qué pasan más tiempo con los medios? Por el crecimiento urbano, por la inseguridad, porque los padres no quieren que salgan tanto. Esas son decisiones de los adultos y no de los adolescentes.

-Si tuviera que explicar beneficios y perjuicios en esta nueva cultura mediática de los chicos, ¿cuáles serían sus principales reconocimientos –aquello en lo que las nuevas tecnologías los benefician- y cuáles sus advertencias?

- Los medios de comunicación y las nuevas tecnologías tienen un alto potencial y mucho que debe ser reconocido. Alcanza con mirar nuestra vida diaria para reconocer los beneficios de Internet. Pero, como siempre, necesitamos pensar en la actitud hacia ellos. Si los chicos no saben leer un diario y diferenciar el periódico A del B; si no pueden analizar la manera en que un noticiero televisivo presenta las noticias y si no pueden discriminar las distintas fuentes que dan origen a las informaciones que buscan en Internet, el potencial de los medios se empobrece.

-El libro describe el dormitorio de los chicos como verdaderas fortalezas tecnológicas que les permite encerrarse en su universo mediático.

-Hoy los chicos tienen en sus habitaciones universos tecnológicos. El 40% de los adolescentes argentinos tiene televisión en su cuarto. Eso no es bueno.
Según nuestra investigación, ese factor hace que vean más horas de TV, que lo hagan en soledad y que pasen más tiempo encerrados en su pieza. Lo mismo se aplica para la computadora. Hay un gran desconocimiento de los padres respecto de los programas que sus hijos ven en televisión o de los sitios que frecuentan en Internet. Y hay conductas contradictorias: los padres que no ven mal que el chico tenga TV en la pieza, son los mismos que se quejan por la cantidad de horas que pasan sus hijos frente al televisor. O le ponen la computadora en el cuarto y piensan que con un filtro o un bloqueador alcanza para protegerlos de los sitios peligrosos, cuando en realidad el diálogo y la orientación son lo único que puede mejorar el consumo de los medios. El mensaje es: no les tengamos miedo a los medios, acompañemos a los chicos en sus consumos.

-En los últimos días, se dieron a conocer gravísimos casos de violencia entre alumnos de distintas escuelas y también contra los docentes. ¿Los mensajes violentos de los medios influyen en la conducta social?

- No. La verdad es que no hay estudios que demuestren que haya una relación lineal de causa-efecto entre lo que ve un adolescente en televisión y su comportamiento.
No puedo responsabilizar a la TV por el acto violento de un joven si no tengo en cuenta su contexto social: puede ser un chico que vive en un barrio muy inseguro, que en su casa tienen un arma o que sus padres son violentos. Su contexto de vida es mucho más importante que el programa que pueda haber visto la noche anterior.

Por María Cecilia Tosi
Extraído del diario La Nación
Sábado 12 de abril de 2008
El perfil
Estudios: Roxana Morduchowicz es doctora en Comunicación por la Universidad de París VIII. Dirige el Programa de Escuela y Medios del Ministerio de Educación de la Nación. Es consultora en medios de comunicación y educación para la Unesco y la Organización de los Estados Americanos.

Ensayos y libros: Es autora de diversos artículos y libros sobre medios y educación, entre los que se destacan A mí la tele me enseña muchas cosas y El capital cultural de los jóvenes.