domingo, 29 de julio de 2018

DIVORCIO A LA JUDÍA...

Desde Jerusalén, David llama a su hija Ruth  quien reside en Chicago y le dice:
—Siento profundamente dar este tipo de noticias, pero debo informarte que tu madre y yo estamos en proceso de divorcio por incompatibilidad en el lecho...
—¿Que? ¡No puedes estar hablando seriamente! Tiene que ser una broma... ustedes están por celebrar sus BODAS DE ORO! —Contesta la hija.
—Precisamente, ya son 50 años de soportarnos y ya no resistimos más. ¡Nos divorciamos! ... Por favor llama a tus dos hermanos y cuéntales la noticia, yo no soy capaz de hacerlo... Adiós... —David corta la llamada después de su lacónica despedida.

Ruth llama de inmediato a su hermano Benjamín que está en Los Angeles para informarle de la terrible noticia y él responde histérico:
—¡Pero ese par de viejos están locos! Como es eso que se van a divorciar a estas horas de la vida, ¡no señor! Voy a llamar de inmediato a nuestro hermano Misael y nos reunimos los tres mañana en Nueva York para discutir el asunto.

Efectivamente al día siguiente se reúnen los tres hermanos y después de ponerse de acuerdo, deciden llamar telefónicamente a su padre, y Ruth inicia la plática diciendo:
—Hola Padre. Estoy reunida con mis dos hermanos en el apartamento de Misael, y hemos llegado a la conclusión de que ustedes no se pueden divorciar bajo ninguna circunstancia. Nosotros viajamos mañana mismo a Jerusalén para hablar con ustedes. Entretanto ustedes no hagan absolutamente nada. ¿Está claro? No hagan nada hasta que nosotros no lleguemos allá.

David cuelga el teléfono con una gran sonrisa de satisfacción y le dice a su mujer:
—Muy bien esposa mía, todo salió como yo esperaba... Nuestros tres hijos vienen a nuestra fiesta de bodas de oro, y no nos cuesta nada... ¡¡¡ELLOS PAGARÁN SUS PROPIOS PASAJES!!!

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